Absurdidad

Hay cosas que no entiendo.

Algunas porque no se pueden explicar,

otras,

porque no se pueden entender.

 

Hay cosas que no se pueden entender,

porque son muy bellas para ser explicadas.

Como la textura de tus ojos cuando me mirabas

esa mañana turbia tumbadas en tu cama.

 

Hay cosas que no se pueden entender,

porque no tienen justificación,

no importa cuantas veces se trate de explicarlas.

Como el dolor de los niños, como el sinsabor de la guerra,

como la voz apagada de los inocentes que mueren

una noche como esta en nombre de algo

que es un sinsentido.

 

Hay cosas que no se pueden entender,

porque son muy tristes.

Como el beso que me diste una noche estrellada

para decirme que no me querías más.

 

Hay cosas que no pueden ser explicadas,

¿verdad?.

 

Aún me queda la duda de si fue que no me lo explicaste,

o simplemente fue,

que yo no lo entendí.

Advertisements
Standard

A veces el mundo sólo dura 3 días

A veces él mundo sólo dura 3 días.

3 días y una noche.

Tú y yo no tenemos pasado,

Ni ocasión de preguntarnos por el futuro.

El mundo mide lo que la extensión de nuestros cuerpos enredados,

El mundo dura 3 días y una noche.

Y podemos pasarlos al lado del Danubio, 

O a la orilla del abismo de tu clavícula, 

Con los pies colgando y la boca doliéndonos de tanto besarnos.

Tratamos de arreglar el mundo,

Pero con la convicción de aquellos a los que no les queda si no 3 días.

3 días para gastarlos en tu columna, que es una hilera de huesos pequeñitos que amenazan con estallar.

3 días para gastarlos en tus pechos, en tu pelvis, en tu libido.

Al final de estos 3 días y una noche, 

Sólo me queda tu olor en las manos

Y la sensación de que si sólo son 3 días lo que tenemos por vivir, ¡qué más se puede pedir!

Standard

Niña

No quiero que pienses en mi.

Cuando te vayas, quiero decir.

No quiero que tengas la mente conmigo.

No cuando hay tantas cosas que requieren tu traviesa atención.

Lo entenderás? 

Que no es que no quiera.

Que no es que no me guste pasear de tu mano, sin pensar en nada más.

Que no es que no es que no valore el tiempo que me regalas.

Que no es que no sepa lo increíble que eres, ni lo feliz que me haces.

Es todo lo contrario. Es que me gustas demasiado. Es que quiero que estés bien, que crezcas, que seas feliz y ese bienestar no pasa por mi lado.

Por eso, voy a darte sólo estos ratitos, y te prometo disfrutar esos que tú me das a mi.

Por eso voy a darte la mano cuando vayas conmigo por las calles, y no creas que no voy a sacar las fuerzas y el valor que se requiere para besarte, voy a hacerlo. Y tal vez, alguna noche incluso me deje arrastrar por tu locura y por esas ideas impertinentes que abundan en tu cabeza.

Pero no te voy a pedir que mires a tras, ni voy a mirar yo hacia adelante contigo.

Vete, crece, se feliz y aprecia este ratito, tanto como yo disfruto tus manos en mi cara, tus pulgares en el dorso de mi mano, tu beso largo en mi mejilla y todas esas cosas que tú me dices y que me hacen rehuirte la mirada.

Llévate este ratito conmigo y no mires atrás.

Standard

Te echo de menos

Sigo mi vida. Sigo mi vida como muchas personas en paralelo: la que trabaja, la que se divierte, la que conoce a otra gente, la que cuida de su familia. Así vivo mis vidas todos mis días. De todas mis vidas, he decidido refundir a esa “yo” que te quería. Decidí que no podía seguir dejándole lugar en mi casa, en mi día a día. Refundí esa persona que soy cuando pienso en ti, cuando te extraño, cuando espero verte, cuando quiero leerte.

Y me va bien sin ella.

Sólo que a veces, sólo a veces, de forma natural y espontánea, mis “yo” se ponen de acuerdo para pensar en ti, para echarte de menos, para blandirte como el argumento ineludible de que algo no va bien.

Cuando eso pasa, de forma rápida y disciplinada, yo me acuerdo que no quiero estar así, que por eso me deshice de esa Verónica que que te quería y entonces, meto a todos mis “yo” en cintura y te olvidan, aunque sea por un ratillo.

Standard

La Constante

He vivido tantas vidas

que es difícil de saber,

difícil de contar,

difícil recordar.

Personas, nombres, noches.

 

Soy muy vieja ahora.

Nueva aún en unas cosas.

Tantos callos y tantas cicatrices,

que no consigo recordar cómo me las hice.

 

Me acuerdo de ti, sin embargo.

Aunque ya no estés en mi cama

y no me despierten tus -tequiero- en las mañanas

Me acuerdo de ti.

 

Me acuerdo de ti en mi cumpleaños,

cuando espero que de mí no te acuerdes ya,

porque ha pasado tanto tiempo,

tantos lugares,

tantas amantes,

que es difícil recordar.

Pero tú, aún,

te acuerdas de mí.

 

Cuando todo pase,

cuando ya no sea,

cuando no quede nada,

cuando olvide lo inolvidable,

¿Seguirás ahí?

Te habrás convertido en una sensación de la piel,

en un segundo difícil de precisar,

en algo sin nombre a lo que la conciencia no alcanza a llegar,

pero llega la piel, o el alma, o lo que sea de mí que quede.

Porque eres la constante, lo que dura, lo que no se recuerda sólo con la memoria.

 

Dicen que la memoria está hecha para olvidar,

Pero tú, amiga mía, amante entre mis amantes,

Estás hecha toda para ser recordada.

Standard

El Abrazo

Recuerdo como fueron mis primeros días sin ti, supongo que una parte de mi murió para siempre cuando me fui de tu lado.

No volvió nunca esa locura, esa sensación de no poder vivir sin alguien. Se fue contigo para siempre.

Me dolías en la carne, en los huesos, en todas partes. Pensar en ti era amargo y tenía mucho miedo a no volver a tener lo que contigo tuve. Tenía razón, no lo he vuelto a tener, pero supongo que esa parte mía que murió después de ti, me hizo más fuerte.

Tantas veces quise abrazarte, volver a ese último beso que por las prisas corté. Volver a ti, a tu cama, a tu olor, a ser parte de tu vida. Y volví, pero quizás cuando ya no importaba.

Las últimas mañanas las he pasado pensando en ti. Teniendo esa conversación que nunca hemos tenido, esa en la que te explico porque otra vez me voy de tu vida. Esa que no vamos a tener nunca porque simplemente no quiero irrumpir en una vida en la que ya no estoy. Creo que siempre voy a echarte de menos, y nunca voy a poder decírtelo, pero así debe ser.

No  me arrepiento de haberme ido de tu vida, ni la primera vez, ni la segunda. Me arrepiento tal vez, de los segundos que desperdicié estando contigo. De las peleas insulsas, de mi miedo a verme frágil, de los abrazos y los besos que me guardé. Me arrepiento de haberme guardado cosas, de no haberte querido con la intensidad de todo mi ser la primera y la segunda vez.

Eres de esas personas que por más que quiero no consigo remover de mi vida, de mi historia. Y es que me he pasado la última década de mi vida pensando en ti, en nuestros hijos, en lo que sería la vida juntas. A veces pienso que te veo otra vez, en México, o en Bogotá, en donde sea, quizás en Paris, y que canto para ti “the one and only” y que volvemos a estar muy cerca. Una vez más, un beso más, un último abrazo. Uno que me dure para siempre, uno que resarza a los hijos que no vamos a tener.

Te quiero, y sé que no vas a creérmelo, pero así es. Te quiero para dejarte ir, para cerrar este capítulo que nos amarra a las dos a una historia que fue y no volverá. Te quiero, te quiere mi yo de hoy, el de ayer, y no sé si el de mañana.

Tantas veces pensé en volver a abrazarte, tantas veces que oré para que así fuese, y al final me fue concedió. Recuerdo esa tarde hace un año en el aeropuerto. Estábamos temblando y, al fin, pudimos volver a estrecharnos. Tal vez sólo para quedar en paz con el pasado, con las lágrimas que lloramos, con las noches sin dormir, con las ganas de morir que alguna vez nos inundaron. Pero ese abrazo llegó tarde, cuando nuestros caminos ya están demasiado apartados, cuando ya no me queda el alma completa con la que una vez te amé, cuando tú ya no tienes ganas de dar todo lo que diste alguna vez, cuando estás a kilómetros de mí, en un nuevo país y ni siquiera te quedan  ganas suficientes de llamarme.  Da igual, porque aún así no olvidaré ese abrazo, que era una promesa de la vida que al final Dios nos devolvió. Doy gracias por ese abrazo, lo llevaré conmigo siempre.

Supongo que este estado de vulnerabilidad que me obliga a escribirte es producto de que vuelvo al país. Sólo unos días, en los que es más que probable que no te vea, porque ni siquiera sé si has vuelto. Siempre quedará esa imagen en mi cabeza, de la una frente a la otra, mientras yo me dejo el alma cantando, diciendote que a pesar de todos estos años, sigues siendo tú the one and only.

 

Standard

Pescadora de Almas

Este corazón frío,

ya no responde,

no hace más ruido.

Amarrado a una piedra,

duerme en lo profundo del río.

Este corazón mio,

para dormir con los peces

acalló su latido.

 

Y tú,

pescadora de almas,

esta vez tu botín no ha sido una bota vieja,

tu anzuelo ha arrancado de este fondo olvidado

este callado corazón mío.

Un trozo azul de tejido.

 

No te afanes,

no se apresuren tus manos

a apretar mis carnes,

a devolverme el calor,

a renovar mi latido,

sabes que este corazón mío

sólo a veces

con tus lágrimas

pareciera recobrar la ilusión de estar vivo.

Standard